La tendencia conocida como “sleep maxing” gana popularidad en redes sociales, mientras especialistas advierten riesgos físicos y psicológicos asociados a prácticas sin respaldo científico.
Rutinas extremas para optimizar el descanso, suplementos sin regulación y consejos virales difundidos en redes sociales forman parte de una tendencia conocida como “sleep maxing”, que busca maximizar la calidad del sueño mediante múltiples técnicas.
Entre las prácticas más difundidas se encuentra el uso de cinta adhesiva sobre la boca para favorecer la respiración nasal durante la noche. Sin embargo, revisiones científicas recientes señalan que no existe evidencia suficiente para respaldar sus beneficios y advierten posibles riesgos en personas con problemas respiratorios.
A ello se suma el creciente uso de relojes inteligentes, pulseras y anillos que monitorean el descanso. Según especialistas, la dependencia excesiva de estos dispositivos puede generar ansiedad y preocupación constante por alcanzar determinados indicadores de sueño.
El fenómeno incluso tiene un nombre médico: ortosomnia, una condición asociada a la obsesión por obtener métricas perfectas de descanso, lo que paradójicamente puede terminar afectando la calidad real del sueño.
El término «ortosomnia» fue acuñado por investigadores del Journal of Clinical Sleep Medicine en 2017 para describir la ansiedad que desarrollan algunas personas al obsesionarse con los datos entregados por relojes inteligentes y aplicaciones de monitoreo del sueño. Los especialistas advierten que la búsqueda de un descanso «perfecto» puede terminar perjudicando la calidad real del sueño.
